

El Rock no ha muerto
Inti entró raudo de la calle a la casa junto a su amigo Jean Pierre – ¿Podemos saltar con Rock en la cama elástica?, Tuve que disimular mi satisfacción y les dije que sí, no sin antes indicar las normas para salir de la casa al patio, pisar el pasto y subir a la cama elástica. Jean Pierre, con esa transparencia propia de la infancia, expresó su alegría diciendo que saltar en la cama elástica con música era una excelente idea, casi como si Jean Pierre agradeciera profundamente por otorgar aquella autorización.
—No vamos a saltar con música —corrigió Inti con una seriedad que me descolocó—, vamos a saltar en la cama elástica con rock, que es mucho más que solo música. Jean Pierre no alcanzó a comprender la distinción ontológica, pero caminó reflexivo hacia el patio, siguiendo a Inti que ya lo esperaba descalzo sobre la lona.
Elegí la canción de rock que me recomendó el reproductor de música de la tablet. Trizé el aire con los acordes de AC/DC y su emblemático «Thunderstruck». Fue el detonante de una metamorfosis; aparecieron los mortales hacia adelante, hacia atrás, el dinamismo del flip-flap y esos gritos de alegría pura que brota sólo de los niños que habitan plenamente el presente. Los observé por unos segundos a través de la ventana, manteniendo esa distancia cómplice para no romper el hechizo de su libertad. Mientras los veía desafiar la gravedad, recordaba mi propia historia, mi despertar en la villa Clara Estrella y cómo el rock siempre fue el combustible para mis propios viajes mentales. En ese rincón de mi patio, mientras el sudor y la risa de los niños amigos se mezclaban con el ritmo eléctrico, me repetía como un mantra necesario: el rock no ha muerto, el rock no ha muerto, el rock no ha muerto.
Dicen que el verdadero logro en Chile no es pagar las cuentas, sino pasar agosto sin resfriarse ni quebrarse un hueso. 😂 Algunos lo celebran como si hubieran ganado la maratón de Nueva York, pero con bufanda y guatero en mano.


